Prueba Subaru Outback 2016

“Si la gente supiera lo que es Subaru y la tecnología que aplica…”, esta frase lapidaria me la comentaba un directivo español de una marca japonesa de automóviles, claro. Me impresionó lo directa que fue la sentencia. Directa y rotunda. “Si supieran lo que es Subaru…”, y es que eso significa mucho. Hay demasiado detrás de esas pocas palabras.


Para empezar lo que significa es que sus rivales y competidores les admiran, pero también significa que los usuarios no conocemos la marca. No conocemos las características y ventajas de su motor Boxer, de su chasis, de su fiabilidad, de su tracción 4x4, etc. Solamente conocemos sus coches por verlos pasar delante nuestro, y en la mayoría de los casos que eso sucede, y dejándonos llevar por esa característica tan humana y generalizada, juzgamos solo por las apariencias. Y las apariencias engañan, siempre (o casi).

Los Subaru, por lo general, y en opinión de muchos, no son coches muy bonitos. Ni por fuera, ni por dentro. Aunque claro, esto es opinable y cada uno tenemos nuestra opinión y nuestros gustos. Lo cierto es que este gigante japonés, con una trayectoria histórica en competición, sigue unas líneas de diseño… digamos que muy japonesas.
Veamos por ejemplo el coche que hoy nos ocupa, !Es magnífico! a la vanguardia en todo. pero sin embargo no entra por los ojos, o al menos, no a la mayoría de los usuarios. Eso si, hay determinado perfil de usuarios a los que les da exactamente igual el diseño de un coche y solo quieren calidad y prestaciones. 
Bueno, es que hay muchos perfiles de usuarios ¿no? Tantos como personas. Esta el que quiere fardar, el que busca practicidad, el que quiere espacio, el que quiere facilidad para mantenimiento, el que no quiere destacar, etc, etc. Y como no, el que quiere, como decíamos, fiabilidad y calidad. Bueno, para este último perfil, sin duda cualquier Subaru estará en su lista.
Una marca siempre entre las primeras en los ranking por satisfacción del usuario. Y eso ya es algo que debe dar confianza y hacer pasar a un segundo plano si el coche es más o menos atractivo por fuera. O al menos para mi, lo es. Saber que puedo tener una máquina que no solo no me va a dar problemas, sino que además, gracias a su tecnología, me va a permitir disfrutar en cada momento de mi conducción y en cualquier tipo de carretera y climatología… eso, eso no hay diseño que lo compense.
Y como digo, este es el caso del Outback.

¿Qué es? El Subaru Outback es un coche “familiar”, del estilo de otros con gran penetración de mercado como el XC 70 de Volvo, el A6 o A4 Allroad, o el VW Passat Alltrack. Turismos con capacidad “Todo Terreno”. Digamos que un concepto intermedio entre ambas categorías. Con las ventajas de uno y de otro. Y esta del 2015, presentada hace pocas semanas, es su 5ª generación. 
¿Como es? Veamos primero sus motorizaciones Actualmente en España se comercializan dos motores, uno diesel y uno gasolina (con posibilidades de transformación a GLP). El primero con 2.0 de cilindrada y 150CV y el segundo con 2.5cc y 175CV. Ambas de 4 cilindros y configuración boxer y ambas también tienen opción de cambio manual o automático. 
¿Y que tal funciona el cambio automático? Pues lo primero que hay que decir es que no es un cambio automático normal, aquí entra de nuevo la maravillosa tecnología, a este cambio Subaru lo denomina “Lineartronic” y se caracteriza por ser un cambio por variador continuo. Por explicarlo rápidamente, funciona a la perfección, sin transiciones entre las marchas ni cambios bruscos. Cuenta con levas en el volante para poder facilitar el cambio de marcha si queremos llevarlo en manual. De forma prefijada este tipo de cambio cuenta con 7 velocidades, pero esto es algo que si tenemos en cuenta que es un cambio con “variador continuo”, pasa a un segundo plano ya que es simplemente una referencia.
El cambio manual tiene 6 velocidades integradas en una caja que también ofrece suavidad y rapidez de respuesta.

¿Entramos en el coche? ¿Si? Vamos allá. Me gusta, si. Se nota que están haciendo un esfuerzo importante por el confort y la habitabilidad. Muy buena, excelente, calidad de acabados. Muy buena, excelente también calidad de la información que ofrece en el salpicadero, donde tenemos reflejado muy claramente la velocidad y el régimen, ambos en dos esferas independientes.
En el panel frontal Subaru nos ofrece, además de un navegador integrado, un equipo multimedia para poder conectar nuestro smartphone vía Buetooth y aprovechar todas las ventajas, tales como poder escuchar nuestra música a través del equipo del coche.
No os va a defraudar, en absoluto, seguro. 
Como tampoco nos defraudará el maletero, con sus 510 litros de capacidad. Hala, todos de vacaciones con maletas, flotadores y toallas. Aquí cabe todo.

Y si volvemos a salir y miramos el coche de arriba a abajo, veremos que nos ofrece una altura libre al suelo de 20cm, más que respetable para hacer nuestras buenas pistas forestales y algo más. O mucho más, porque esa altura va acompañada de una tracción absolutamente genial que nos permitirá rodar con el 100% de confianza sobre barro, nieve, o sobre cualquier terreno complicado.

Bueno, lo hemos visto por dentro y por fuera, y nos ha gustado lo que hemos visto. Pero, como en todo coche/máquina/persona, luego hay cosas que no se ven a simple vista. El alma, el espíritu. 
En el Outback, a ese motor boxer de 4 cilindros (¿Habéis conducido alguna vez un motor boxer? os recomiendo probar, !es todo par! ) le acompañan otras funciones maravillosas como el Active Torque Vectoring, o el Eyesight. Estudiemos que son.
El Active Torque Vectoring esta idead para optimizar el paso por curva a que el sistema permite frenar ligeramente la rueda trasera interior posterior. Lo mejor, es de serie. Bravo por Subaru.
El EyeSight va destinado a complementar la seguridad tanto activa como pasiva de coche -y también de serie en todas las versiones automáticas-. Adelantamos que es un sistema que ha obtenido la máxima puntuación posible en pruebas de prevención de accidente frontal de IIHS. Resumiendo, es otro par de ojos, ni más ni menos. E incluso un pie adicional en el freno. Toma ya.
Durante varias décadas, las características de seguridad se han centrado en reducir el riesgo de lesiones graves o la muerte en un accidente. Cosas como bolsas de aire, frenos antibloqueo, y zonas de deformación asumen las colisiones son inevitables. Ahora estamos en la cúspide de reducir drásticamente esa probabilidad. Tenemos unas cámaras montadas en la parte superior del parabrisas que detecta los obstáculos que se acercan y que advierten al conductor. Si el conductor no reacciona, el coche frena. Impresionante

Hemos comentado dos de las novedades tecnológicas, pero hay muchas más. Muchas de ellas de serie, como el active Torque Vexctoring, y otras no, dependerá del acabado que escojamos. Por que, como no, tenemos tres acabados para escoger: Sport, Executive, y Executive Plus.

Nosotros hemos probado la versión Diesel de 2.0 y 150CV con cambio automático. Hemos estado dentro y fuera de carretera. En carretera abierta hemos buscado curvas, muchas curvas, y puertos de montaña con sus pendientes y sus recorridos sinuosos. Fuera de carretera hemos buscado recorridos, al menos, complicados. Solo puedo decir una cosa, disfrutamos en ambos casos. Bueno diré algo más, porque hay algo que creo que es muy importante apuntar, la potencia para hacer adelantamientos rápidos en carretera es algo justa, sin duda. Con 30 o 50 CV más, el coche y su respuesta lo agradecería, sin duda. Quizás con el de gasolina de 175 CV no suceda lo mismo. En cualquier caso, y puestos a comprarte un coche de primera línea y máximas prestaciones, 150 CV se nos antoja algo corto. Eso si, si vas a hacer autopista y ciudad y quizás Off road, no necesitas más. Solo se notará esa pequeña falta de repis en el caso comentado, adelantamientos rápidos en carreteras de dos direcciones.

Si os decidís por él, lo vais a disfrutar. Quizás yo lo haga cuando jubile mi XC70 con 14 años. Aunque lo tengo difícil, porque mi mujer se encuadra en uno de esos perfiles definidos al principio y que solo quiere los coches que le entran por los ojos. Cuántos de vosotros os vais a ver en la misma situación que yo… Pero creedme, merece la pena luchar esta batalla, el coche lo merece.